Jue. Jun 20th, 2024

24/07/2023 a las 14:59

ES


El delantero, que tenía contrato hasta 2025, se dévincula del Barcelona tras jugar sólo ocho partidos con el filial

Anda el Barcelona haciendo encaje de bolillos por escribir a sus futbolistas, asfixiado como está por los límites del ‘fair play’ financiero de LaLiga. Mientras tanto, trata de soltar lastre Mientras continúa pagando los excesos financieros de la estapa al frente de su gobierno de Josep Maria Bartomeu. El caso del delantero brasileño Gustavo Maia -a quien el club le ha rescindido su contrato para que éste continúe su carrera en el Vila Nova de la segunda división de Brasil- sirve como metáfora de aquel tiempo en que los 1.000 millones de euros de ingresos y la caja de caudales parecían no tener fin.

Gustavo Maia, por quien el Barcelona pagó al Sao Paulo 4,5 millones de euros en agosto de 2020 cuánto él tenía 19 años, ya el club tras tres temporadas sin haber debutado con el primer y después de jugar apenas ocho partidos con el filial (283 minutos). No marco ningun gol.

Fue aquel verano de 2020 el mismo en que la directiva de Bartomeu realizó aquel trueque con Juventus, investigado por la Fiscalía de Italia, por el que intercambio a Arthur Melo por Miralem Pjanic. Fue la misma temporada en que se cerca de 31 millones de euros por Trincao, ya en el Sporting de Portugal, y otros 21 millones por Sergiño Dest, aún en las filas del Barcelona pese a no contar por Xavi, pero con escaso mercado tras su decepcionante cesión al Milan.

De Henrique y Keirrison a Matheus

Aunque el caso de Gustavo Maia muestra ciertos paralelismos con los de otros brasileños como Henrique (ocho millones de euros del traspaso) y Keirrison (14 millones), quienes tampoco llegaron ha estrenarse con el primer equipo. O tambien por el centrocampista mateo fernandes, fichado el mismo verano que Maia. Un Matheus no llegó ni a presentarle en el Camp Nou cuesta 7,7 millones de euros. El Barcelona acabó desprendiéndose de él de mala manera, y el club fue Condenado a pagarle 8.5 millones por despido improcedente.

Maia, a quien los técnicos de las categorías superiores ya descubrió sus limitaciones a los pocos días de llegar a Barcelona, ​​​​debía responder al perfil delantero menudo y ratonil con alta capacidad para el desbordamiento y la finalización. Bartomeu, por entonces, estaba convencido de que llegaría la oportunidad de recayó la jugada al Real Madrid, que acabó arrebatando al club azulgrana a Vinicius y Rodrygo pesa que el Barça tenía acuerdos con ambos.

Sin embargo, Gustavo Maia fue otra cosa. Ante su nula adaptación al Barça Atlètic, en el club decidió cederle. Primero al Internacional de Porto Alegre, a diciembre de 2022. Después, ya en el último día del mercado vernal de este 2023 al filial del Valencia, trastorno por Miguel Ángel Angulo y de la Segunda RFEF. Sólo fue titular en seis de los 17 partidos que jugó el Valencia Mestalla hasta el final de temporada. No importa que la entidad valenciana optará por la opción de compra incluida en el contrato de cesión.

Ante la perspectiva de Maia no iba a tener alguna participación en el Barça Atlètic de Rafa Márquez, el Barcelona ha preferido desprenderse definitivamente de él. En el recuerdo que la directiva de Bartomeu no tuvo inconveniente alguno en déembolsar un millón de euros para asegurar la prioridad en la contratación de Maia, donde luego agregó 3,5 millones por el 70% de los derechos del futbolista.

The herencia de aquel tiempo de locura monetaria pesa aún demasiado en un Barcelona que trata de recomponerse en plena economía de guerra y con excesivas scars, deportivas y morales.