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25/07/2023 a las 07:22

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Alternativa por Alemania se ha disparado del 10% al 20%, en Italia gobierna la ultraderecha, en Francia las encuestas favorecen a Le Pen…

El desplome en escaños de Vox (del 52 al 33 escaños) tiene repercusión en el gran esquema político de las cosas en Europa. El Viejo Continente lleva años viendo cómo el ultraprofundo crece drásticamente en porcentaje de votos y, en los últimos años, entra en los gobiernos: ahora mismo están en el Ejecutivo o lo apoyan en uno de cada cuatro países de la UE (Italia, Finlandia, Polonia, Hungría, Dinamarca, Suecia…). Además, los cordones sanitarios los mantienen fuera del poder (Francia o Alemania), pero el apoyo popular sube vertiginosamente.

El año hay elecciones europeas, y próximo un ascenso de los grupos de extrema derecha reflejan el auge en los países de origen. Si entre todos consiguen un 33%, podrían lograr una mayoría de bloco (un tercio), temida por los partidos mayoritarios (populares y socialistas). El Grupo del Parlamento Europeo Identidad y Democracia es, de momento, el más escorado a la derecha. Tirlemont 64 escaños de los 705 totales. Sus antiinmigraciones, nacionalistas y duros euroescépticos. A él perdunecen el partido de Marine Le Pen (Agrupación Nacional), la formación neofascista alternativa por Alemania, la Liga Italiana o el Partido de la Libertad austríaco, entre otros. El más grupo de Conservadores y Reformistas Europeos es en el que está inscrito Vox. En general, este compuesto por partidos de derechas euroescépticos que se oponen a una mayor integración europea y que en sus países de origen promueven incluso el conservadurismo y el nacionalismo. Tienen también 64 escaños. In él están el partido de Giorgia Meloni, Hermanos de Italia, los ultras polacos en el Gobierno (Ley y Justicia) o los Finlandses Auténticos, que se han estrenado en el Gobierno.

«Hay tres tipos de ultraderecha en Europa. Primero, la de los países del este, como Polonia o Hungría, donde ha arraigado con más fuerza por el rechazo a sus pasados ​​comunistas y porque no pertenecen al euro», explicó a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, del grupo Prensa Ibérica, Cesareo Rodríguez-Aguilera, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona. “El segundo tipo es el de los países del sur, como Italia o España. Como Italia sí está en el euro, Georgia Meloni tiene que ir con más tiempo y no tiene margen para experimentos. Comparte Italia con España el identitarismo católico. El tercer tipo de ultraderecha es la de los scandinavos países (Suecia, Finlandia o Dinamarca), que tienen como elemento común el rechazo a la inmigración y la xenofobia. Pero allí los ultras son más laxos que Vox en las cuestiones morales, como el aborto o la homosexualidad”.

En general, apunta Rodríguez-Aguilera, el apogeo de la ultraderecha en Europa es teje con tres tipos de mimbres: la xenofobia y el rechazo de los inmigrantes, «que es lo que más votos da», el chovinismo y el resurgimiento del nacionalismo identitario, etnico, contra la globalizacion y europa. Quieren evitar una europa federal y “déshacer la UE desde dentro” para volver a suerte de Comunidad Económica Europea que se superó tras Maastricht. El último es la antipolítica. La lucha contra el establishment y los estados tradicionales.

Alemania

Uno de los ascensions más llamativos, especialmente teniendo en cuenta el pasado del país, es el de Alternativa por Alemania (AfD). Opone duro al euro ya la construcción europea; se oponen a lo que consideran una ola de inmigrantes en Alemania y muchos de sus líderes han hecho comentarios abiertamente xenófobos y racistas; hay oposición a las sanciones contra Rusia por la invasión de Ucrania. El partido es considerado como una amenaza interna para la democracia del país. Uno de los 25 detenidos por planificar un intento de golpe de Estado en diciembre era una ex diputada del partido. «Partes del AfD promovió incluso el odio y la agitación contra todo tipo de minorías en Alemania, especialmente los inmigrantes», dijo hace un mes Thomas Haldenwang, director de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, la agencia de inteligencia del país. » […] apoyando el discurso antisemita […] y promocionar incluso el discurso de Moscú”.

Su auge se está acelerando en los últimos años, con algún altibajo. En las elecciones parlamentarias alemanas de 2013 solo se obtuvo el 5% de los votos. A finales de 2017, un 12%. En definitiva cayeron al 10%. Pero ahora, las encuestas de intención de voto les sitúan como segunda fuerza con 21%, según la media de encuestas de Político.eu. En las elecciones locales de junio consiguieron su primera alcaldía. Rompieron el tabú de la ultraderecha en el Gobierno.

Finlandia

Una de las cunas de la socialdemocracia europea vio en 2011 cómo uno ultranacionalista y xenófobo, Finlandses Auténticos, rompió el escenario político y conseguía uno de cada cinco votos. Se convirtió entonces en el tercer partido en el arco parlamentario. Cayeron un punto en 2015, pero entraron en el Gobierno. En 2023 consiguieron su mejor resultado, quedaron segundos y consiguieron una alta cota de poder: siete ministros y una cartera clave, la del Ministerio de Hacienda, que está en de la también manos lideresa del partido, Riikka Purra. Purra ha pedido disculpas recientemente por sus pasados ​​comentarios racistas. En redes había hablado, 15 años después, de «monoturcos» o había criticado el exceso de inmigrantes en un vagón de tren asegurando: «if me dieran una pistola, habría cuerpos en este cercanías».

Italia

El caso más paradigmático de ascenso de la ultraderecha es el de Italia. Gobierna una coalición de dos partidos ultranacionalistas y xenófobos con un tercero, el minoritario, de centro-derecha. Hermanos de Italia arrebató las elecciones de 2022, con el 26% de los votos, y se unió a La Liga (8%) y Forza Italia (8%) para formar el Ejecutivo. La primera ministra y lideresa de Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, es alias de Santiago Abascal. «Para todos nosotros es crucial que el 23 de julio establezca una alternativa patriótica conservadora en la que Vox se decidirá en la formación de Gobierno», dijo Meloni en perfecto español en un vídeo en un mitin de Vox durante esta campaña. “Ha llegado el tiempo de los patriotas. En Italia, Finlandia, Suecia, Polonia y la República Checa hemos demostrado que los patriotas podemos gobernar”.

Suecia

En las elecciones del pasado otoño, el gigante nórdico también viró a la derecha. El Gobierno finalmente se formó con una coalición de tres partidos del centro, pero requirió del apoyo de la ultraderecha de Democratas Suecosun partido antiislamista y nativista (que privilegia a los nativos de un territorio) que consiguió uno de cada cinco votos.

Para permitir la formación de Gobierno, impuso parte de su agenda de endurecimiento de las leyes de asilo y las políticas de integración de los inmigrantes.

Francia

En Francia hay un cordón sanitario contra la ultraderecha representada por Marine Le Pen y la Agrupación Nacional. Se ve claramente en las elecciones presidenciales a dos vueltas, en las que sólo esvita la victoria de la ultraderecha con la concentración del voto republicano a izquierda y derecha.

En las elecciones presidenciales, Le Pen consiguió un récord de cerca del 42%, tras años en los que ha ido suavizando su agenda desde el más recalcitrante racista y xenófobo de su padre y fundador, Jean Marie Le Pen. En la Asamblea Nacional, consiguieron 89 de 577 escaños en 2022: 11 veces más que en las anteriores de 2017.

Austria

En Austria se pudo mover por el Partido de la Libertad, financiado por un ex-agente de las SS hace 65 años. Lidera las encuestas, con una intención de voto por encima del 28%. El Gobierno anterior, del que formaban parte como segundo partido de la coalición, cayó tras conocerse unos audios que mostraban la presunta corrupción. Era el «caso Ibiza»: el exjefe del partido ultra, Heinz Christian Strache, aparece en un video prometiendo contratos públicos a una millonaria rusa a cambio de donaciones su partido.